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Gorka Visiers Elizaincín

Arquitecto técnico que ha desarrollado funciones de D.E.O. dentro del proyecto de remodelación de El Sadar

En su infancia, Gorka Visiers (Guecho, Vizcaya, 1970) tenía dos grandes aficiones. Una de ellas, el fútbol y Osasuna (de la que nuestro protagonista nos hablará más adelante). Pero, por encima de todas, estaba la de acompañar a su padre (también aparejador) a las obras. Eso, sin duda, le marcó enormemente en su trayectoria profesional. “De mi padre he aprendido muchas cosas y, sobre todo, el cariño a mi profesión. Me ha venido muy bien recordar muchas veces sus criterios de medición”, recuerda.

Efectivamente, con el paso de los años (1994), Visiers se convirtió en arquitecto técnico por la Escuela Universitaria de Arquitectura Técnica de la Universidad de Navarra y se colegió con el número 869. Desde ahí arrancó una prolífica y brillante carrera laboral de más de 28 años. “No todo ha sido fácil porque desarrollar un proyecto de construcción es complicado, intervienen muchos factores y los intereses de los participantes pueden ser contrarios y eso lo complica todo”, matiza.

No obstante, ahí están proyectos de la mano, al principio de Miguel Rico y Asociados en varias promociones de Navarra y Madrid y, posteriormente, en inmuebles tan singulares como el Centro de Investigación Biomédica del Hospital de Navarra, el edificio de Gamesa Eólica o la Facultad de Económicas de la Universidad de Navarra. A estos hay que añadir, igualmente, el colegio Izaga, el Museo de la Universidad de Navarra o la Clínica Universidad de Navarra de Madrid, entre otros. Y aquí llegamos a su otra pasión, el fútbol, que le llevó a encargarse, en equipo con Iñaki Pérez, de la dirección de la ejecución de las obras de reforma del estadio El Sadar. De ello hablamos, de forma más detenida, en la siguiente conversación.

¿Cómo surge el proyecto de remodelación de El Sadar y cuál ha sido tu participación en el mismo?

El proyecto de remodelación de El Sadar surge como adecuación del propio estadio a la normativa de actividad clasificada y de evacuación, que no tenía. Aprovechando que se adapta a la legislación actual, se procede a hacer una ampliación de 7.500 butacas más. He participado dentro del equipo técnico que ha llevado a cabo el proyecto y la ejecución, junto con la propiedad.

¿Qué dificultades encontraste de inicio y cómo pudiste superarlas? ¿Qué retos, en definitiva, ha supuesto para ti esta obra?

Todas las obras de construcción son un reto porque todas ellas tienen su dificultad. En este caso, hemos tenido que combinar el presupuesto que era cerrado, en base a un proyecto básico, con un plazo muy ajustado, ya que en el año 2020, se celebrara el centenario del club y lo tenían que inaugurar coincidiendo con esa fecha emblemática. A todas esas dificultades se añadió la irrupción del Covid-19 por lo que puedes imaginar que el reto se hizo incluso mayor de lo que ya era en un primer momento.

 

«De mi padre, también aparejador, he aprendido muchas cosas y, sobre todo, el cariño a mi profesión”

¿Dentro de las actividades realizadas, cuáles han supuesto un hito para ti dada su complejidad?

La estructura del estadio ha sido realmente compleja. Por un lado, estamos ante una estructura de hormigón visto de grandes dimensiones y vuelos con vigas ‘postesadas’ y, por el otro, una estructura metálica de cubierta de más 1.500 toneladas.

¿Qué destacarías en su conjunto del proyecto de El Sadar?

Osasuna es un club muy querido que convierte a este estadio en un edificio emblemático. La verdad es que he pasado muchas horas de mi vida jugando a fútbol y viendo los partidos de Osasuna, por lo que puedo decir que esta obra me llena de orgullo por lo que representa y va a representar de ahora en adelante para la ciudad y, también, para Navarra..

Tras la remodelación, ¿cuál es ahora el rincón favorito o el que más orgulloso estás de El Sadar y por qué?

De lo que estoy más satisfecho y lo que más me gusta es que la perspectiva desde cualquier asiento es buena. Es decir, la visual del campo desde cualquier punto es maravillosa. Sin duda, mi rincón favorito es el fondo sur.

Finalmente, ¿con qué lecciones te quedas de este proyecto?

Creo que la sinergia colaborativa de trabajo que se ha establecido entre equipo, propiedad, arquitectura y constructora en este proyecto ha sido clave. Desde mi forma de ver las cosas, hay que cambiar el sistema tradicional de contratación. Es cierto que en el proyecto de construcción intervienen muchas figuras pero marcar un precio objetivo, con un plan de necesidades claro y unas calidades establecidas así como trabajar todos unidos desde el principio me parece que es algo fundamental hoy en día.